Unión por la Esperanza
(Tandalla Shuyaymanta)
Juntos hacia el futuro
(Shamuk Punllapak Tandalla)
Es momento de la unión por nuestras familias, por la Patria, por la esperanza. Ecuador vive tiempos de tristeza y de tragedia. En tres años, quienes perdieron las elecciones, pero obtuvieron ilegítimamente el poder, destruyeron un país que asombraba al mundo y que estaba en vía de desarrollo, con problemas, sí, pero repleto de oportunidades, optimismo, orgullo y dignidad. Un país soberano donde nuestros niños y jóvenes accedían a educación cada vez de mayor calidad; las mujeres veían mejorar sus derechos; no se discriminaba a nadie por su credo, color de piel u orientación sexual.
Se protegían los salarios, el empleo y la economía nacional. Construíamos los caminos y la energía para la producción. Avanzaba nuestra agricultura, la industria, el turismo, el comercio. Atendíamos la salud, la educación y la seguridad para nuestras familias. Había una lucha sincera por la transparencia, sin corruptelas institucionalizadas ni justicia selectiva, acabando con las prácticas mafiosas del reparto de la Patria, combatiendo los paraísos fiscales y el enriquecimiento ilícito, inclusive en los pocos casos de traidores que se infiltraron para obtener condenables beneficios personales. Se gobernaba para el bien común, sin el deshonesto apoyo de la prensa, la banca o decadentes dirigentes políticos y asambleístas.
Superamos durísimas pruebas como el devastador terremoto del 2016. Ecuador era ejemplo de lo bueno, nuestras políticas económicas y sociales servían de referencia al mundo. Ahora somos ejemplo de todo lo malo, el país con más muertes per cápita por COVID-19. El virus no lo creó el Gobierno, la tragedia sí. Sin odio, pero con memoria, los responsables de la catástrofe nacional tendrán que responder ante la justicia y la historia.
Los jóvenes no conocían el viejo país. Hoy lo tienen de regreso, con el uso hasta de nuestros hospitales para la infame compra de conciencias, y sobreprecios incluso en las fundas de cadáveres.
El dolor es grande y el costo inmenso, pero saldremos adelante. Ya en el 2007 Ecuador surgió cual ave fénix de las cenizas en que lo dejó el neoliberalismo y su crisis de 1999. Aunque hoy la situación es mucho más dura, pero tenemos también como país mejores capacidades y, como personas, mayor experiencia.
Hay luz al final del túnel, con la unidad de los que llevamos a nuestra tierra sagrada en el centro del pecho. Bienvenidos todas y todos, aún aquellos que se dejaron convencer por una campaña de desprestigio jamás vista en nuestra historia. Desterremos el odio que nos inocularon para confundirnos, para dividirnos, y reemplacémoslo con infinito amor por la Patria.
Regresará el Ecuador de la alegría, de los colores, de los sabores, de los olores, el país más bello del planeta. Volverá el viejo tren de Alfaro a caminar y a convertirse en uno de los mejores proyectos turísticos del mundo. Retornarán las becas para nuestros hijos.
Tendremos nuevamente empleo digno, seguridad para la inversión, apoyo a la economía popular y solidaria, como también para nuestros empresarios, artesanos, campesinos, pescadores. Los migrantes, servidores públicos, amas de casa, profesionales, estudiantes, jubilados, serán una vez más dignificados y respetados, así como nuestros indígenas, pueblos y nacionalidades ancestrales. Seremos de nuevo la capital de Sudamérica. Vendrá para quedarse la Patria Grande.
Unidos por el País, unidos por nuestros hijos, unidos por la victoria… ¡Unidos por la esperanza!
Guayaquil, 8 de julio de 2020
Enrique Menoscal


