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quarta-feira, 24 julho, 2024

Compatriota,

Construir el socialismo es la tarea más difícil que ha afrontado la humanidad, tan es así, que no ha sido construido plenamente en ningún país del mundo. Y quizás, no se logre mientras la principal potencia del mundo sea capitalista.
En la construcción del socialismo lo más difícil es la primera etapa, la llamada transición, porque en ella el capitalismo, que no ha terminado de morir, está vivito y jodiendo, y casi todo, para no decir todo, se contamina de vicios como la corrupción.

Como dicen, el socialismo no cae del cielo, debe nacer con ideas claras, de lo existente, el capitalismo, y éste, como sabemos, está contaminado de muchos vicios que pululan en sus entrañas; el individualismo, el egoismo, la corrupción, y el salvese quien pueda.

En la época colonial, las fuerzas encabezadas por el Padre Libertador, de cerca de 60 batallas, sólo ganaron unas 20, pero las más importantes y claves, fueron las más importantes, las que definieron el derrotero histórico.

Como en la temporada del beisbol, muchas veces ningún equipo termina la temporada invicto. Esa es la dialéctica del proceso.

Los clásicos definen la transición como un período largo, de lucha cruenta (lucha de clases), entre la sociedad que lucha por nacer y el capitalismo que lucha por no morir), de luchas pacíficas y violentas, legales, semilegales e ilegales (según quién lo juzgue), de avances y retrocesos, victorias y derrotas, zig zags, constante. Así como en la pelota, ningún equipo gana un campeonato invicto.

Este ejemplo en el seno del pueblo es más real para figurar en la luchas de clases, ningún avance se produce sin dificultades e incluso derrotas. Esa es su dialéctica.

Por tanto, hay que perseverar y usar el método de la crítica y la auto crítica, y la constante lucha contra los adversarios externos y más aún los internos, tratando siempre de mantener las mejores condiciones posibles en cada momento sin ir en detrimento de los principios.

Compatriota, también pareciera que es una ley de la historia, del materialismo histórico, que esa transición ineluctable, pueda ser “capturada” por la pequeña burguesía quien con todos sus vicios de clase desvía los procesos; aunque algunos individuos de la clase pequeña burguesa son consecuentemente revolucionarios, como lo fueron el propio Carlos Marx y Federico Engels (incluso era de familia burguesa), Lenin y el Ché, la clase como clase, su generalidad, lo que aspira es a ser burguesa, por eso ellos siempre insistieron que sólo el proletariado, como clase (porque muchos proletarios se venden y se corrompen) llegaría hasta el final.

Mientras no podemos guerrear directamente contra esa dirigencia pequeño burguesa, porque se aprovecharía e incluso se alinearía a la burguesía, hay que hacerlo cuando se tiene suficiente fuerza para tener opción de derrotarla y luego salir victoriosos contra la burguesía misma.

Hay que crear conciencia en los mejores cuadros del proletariado, y aún, los mejores cuadros de la pequeña burguesía, que si los hay. Es decir, el proletariado debe tener una alianza con la pequeña burguesía, mientras no tenga la suficiente conciencia, fuerza y organización, usarla como ellos utilizan al proletariado para enfrentar a la burguesía.

Por eso siempre hay que pensar en el bien mayor, ya que aunque este proceso tenga elites pequeño burguesa que se aprovechan y enriquecen, son muchas las vidas que ha salvado Barrio Adentro y otras Misiones. Son muchos los logros que se han obtenido, y hay que seguir presionando para que cada vez sean más, pero claro que es lo que sucede.

Debemos crear conciencia (no abandonar el trabajo político ideológico), para que los mejores cuadros estén claros y éstos a su vez formen más cuadros honestos con los intereses de clase del pueblo, que son los intereses del proletariado. Y este proceso hay que defenderlo a capa y espada, porque sin él, sería muchísimo más difícil, crear conciencia y organización revolucionaria.

Cuando parece que no hay esperanza, veo luz al final del tunel; observo gente del pueblo (de a pie y con uniforme), con solidaridad y verdaderos valores humanos, entonces me digo, sí hay esperanza. Hay que seguir dando la pelea por el amor y la solidaridad.

En nuestra patria la unidad cívico militar es el legado que el Cdte Eterno y Supremo nos dejó, para concretar la victoria final.

Venceremos, aunque sean nuestros hijos quienes lo logren; lo importante es que dejemos el camino libre y asegurado.  Como en un relevo, la cosa será larga, pero sólo será posible el triunfo final, si cada uno de nosotros hace lo que le corresponde una vez tenga el “testigo” en sus manos.


¡Venceremos!

Prof. Manuel José Montañez Lanza M.Sc.

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