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Cuba

Postado em 08/09/2020 9:03

Cuba comemora 60 anos do discurso fundador dos CDR

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Por Jorge Lezcano Pérez*

El próximo 28 de septiembre se cumplirán 60 años del discurso pronunciado por Fidel en el acto celebrado frente al antiguo Palacio Presidencial –actual Museo de la Revolución-, a donde el pueblo acudió para recibir al Jefe de la Revolución a su regreso de su visita a la Organización de Naciones Unidas, en la que hizo una contundente y valiente denuncia sobre el peligro que significaban para Cuba y el mundo los planes agresivos del imperialismo norteamericano.

En sus palabras iniciales expresó: “(…) No estábamos muy de acuerdo que se movilizara el pueblo a nuestro regreso. Nos preocupa el hecho de que, constantemente, tenemos que estar saliendo, cuando no es el Presidente, es el Ministro de Estado, o de Relaciones Exteriores, o el Primer Ministro u otro… Y tenemos que estar asistiendo a eventos de esta naturaleza y no resulta lógico que cada vez que salgamos y regresemos, sencillamente cumpliendo con nuestro trabajo, pues tenga el pueblo que estarnos haciendo los honores del recibimiento”[1].

Al comentar alguna de las experiencias vividas en suelo norteamericano señala: “(…) Nosotros vimos vergüenza, nosotros vimos honor; nosotros vimos hospitalidad, nosotros vimos caballerosidad, nosotros vimos decencia en los negros humildes de Harlem. En ese momento se escucha un estallido y Fidel pregunta ¿Una Bomba? El público grita: ¡Paredón!, ¡Paredón!, y después, ¡Venceremos!, ¡Venceremos![2]

“(…) Ese petardito ya todo el mundo sabe quién lo pagó, son los petarditos del imperialismo”. “(…) Estos ingenuos parece que de verdad se han creído que vienen los marines, y que ya está el café colado aquí. Vamos a establecer un sistema de vigilancia colectiva, vamos a establecer un sistema de vigilancia revolucionaria colectiva”. “(…) Vamos a implantar, frente a las campañas de agresiones del imperialismo, un sistema de vigilancia colectiva revolucionaria y que todo el mundo sepa quiénes y qué hace el que vive en la manzana; y qué relaciones tuvo con la tiranía; y a qué se dedica; con quién se junta; en qué actividades anda. Porque si creen que van a poder enfrentarse con el pueblo ¡tremendo chasco se van a llevar!, porque le implantamos un comité de vigilancia revolucionaria en cada manzana”[3].

“(…) Están jugando con el pueblo, y no saben todavía quién es el pueblo; están jugando con el pueblo, y no saben todavía la tremenda fuerza revolucionaria que hay en el pueblo”[4].

En ese instante, y de esas orientaciones de Fidel nacen los Comités de Defensa de la Revolución.

Al nacer del fuego mismo de la lucha revolucionaria, como respuesta fulminante y combativa de las masas al terrorismo contrarrevolucionario, y  tener que seguir enfrentando durante 60 años los planes de agresiones del imperialismo para destruir la Revolución cubana, es natural que, en la actualidad, muchas personas solo recuerden de aquel histórico discurso de Fidel su llamado a la vigilancia revolucionaria y a crear los Comités  de Defensa de la Revolución.

Pero un análisis del mismo, con la profundidad que lo exige el momento actual, va a mostrar la extraordinaria visión que tuvo nuestro Comandante en Jefe al abordar también en el discurso temas estratégicos que tendrían que enfrentar los CDR y el pueblo, mucho más allá de la vigilancia revolucionaria y que, aun hoy, mantienen plena vigencia.

Se destaca de forma priorizada el análisis que realizó sobre el imperialismo yanqui, como lo hiciera en su momento José Martí, lo que se aprecia claramente en las  palabras que a continuación citamos:

“(…) hay que tener en cuenta que el imperialismo no descansará en sus esfuerzos por tratar de destruir la Revolución, por tratar de crearnos obstáculos en nuestro camino, por tratar de impedir el progreso y el desarrollo de nuestra patria. Hay que tener presente que ese imperialismo nos odia con el odio de los amos contra los esclavos que se rebelan. Y nosotros somos para ellos como esclavos que nos hemos rebelados ¡y bien rebelados!”[5]

“(…) Nosotros no hemos de cometer el error de subestimar al enemigo imperialista, sino conocerlo en su fuerza real, apreciarlo en su fuerza real, y hacer, por nuestra parte, lo necesario para salir victorioso en esa batalla por la liberación de la patria”[6].

“(…) Frente al enemigo imperialista, el enemigo imperialista que acude a las  armas más arteras y bajas, el enemigo imperialista que se ha caracterizado a través de la historia por los pretextos que ha fabricado cuando le ha interesado a sus fines, al enemigo imperialista que lo conocemos bien, lo inteligente es cerrarle el camino cuando viene en pos del pretexto, cuando anda buscando el pretexto, cuando está fabricando el pretexto, cerrarle el paso y decirle: Búscate otro pretexto, porque ese no te va a servir, ese no te va a resultar”[7].

“(…) El enemigo imperialista es taimado, es bajo, es artero, el enemigo imperialista es capaz de lo más inimaginable, el enemigo imperialista acude a cualquiera…desde el asesinato a dirigentes hasta invasiones militares, siempre buscando la mano asesina, siempre buscando al gánster, siempre buscando el pretexto, y nosotros tenemos que ganarle la partida al enemigo imperialista, nosotros tenemos que salir victoriosos en la batalla contra el enemigo imperialista, nosotros tenemos que ganarle todas las batallas al enemigo imperialista”[8].

“(…) saber el poder del imperio que tenemos delante no nos desanima; al contrario, eso nos da ánimo”[9].

Cuan fácil es apreciar que la historia le dio la razón a Fidel. Durante los últimos 60 años el imperialismo yanqui ha realizado contra Cuba todas las canalladas que él pronosticó en el discurso fundador de los CDR. También se han cumplido sus vaticinios de que seríamos capaces de derrotarlo en todos los terrenos y de alcanzar la victoria en cada batalla que libráramos contra ellos por nuestra libertad, independencia y soberanía.

Otras valiosas ideas trasmitió Fidel ese día que guiarían el trabajo futuro de los Comités de Defensa de la Revolución y que, seis décadas después, mantienen su vigencia.

Nos explicó que todos nosotros teníamos que estar muy conscientes de que “(…) la lucha que está llevando adelante nuestra Revolución…es una lucha larga, larga y dura…larga como poderosos son los intereses que la Revolución ha afectado”[10].  A su vez invitó al pueblo “(…) a hacerse la idea de que nosotros no somos nosotros individualmente, que nosotros pertenecemos a un pueblo, que nosotros pertenecemos a un minuto grande de la historia de la humanidad, que nosotros pertenecemos a una hora decisiva del género humano. Y que aquí hay que pensar en el pueblo, hay que pensar en el destino de la nación, no hay que pensar en nosotros mismos. Nosotros somos algo más que nosotros mismos, ¡nosotros somos pueblo, nosotros somos nación!”[11]

En su discurso nuestro Comandante en Jefe le explica al pueblo lo que debe hacerse para salir victorioso en los combates que inexorablemente enfrentaríamos en el futuro: “(…) el futuro, la victoria de mañana, ¡será el fruto del esfuerzo de todo el pueblo!”  “(…) Y esa victoria la obtendremos con dos cosas: inteligencia y valor; con la cabeza y con el corazón. Nunca dejar ni que nos arrastre el valor por encima de la inteligencia, ni tampoco que la inteligencia vaya delante del valor. ¡Inteligencia y valor han de marchar juntos por el camino que conduce a la victoria!”[12]

Al recordar que nos estamos refiriendo a ideas que Fidel le trasmitió al pueblo 60 años atrás tiene que impresionar mucho el hecho que desde ese entonces ya estuviera llamando la atención sobre la necesidad  del estudio y el conocimiento de los problemas políticos, económicos y sociales que afectan a Cuba y a todos los países del mundo como lo demuestran estas citas: “(…) es bueno que nos instruyamos sobre todos los problemas internacionales y sepamos qué pasa en América Latina, qué pasa en África, qué pasa en Asia, qué pueblos allí viven, cuáles son sus riquezas, cuáles son sus aspiraciones, cuáles son sus problemas, qué postura tienen sus gobiernos” (…) Y por eso es bueno que se sigan imprimiendo muchos libros y sigamos estudiando todos, porque todos y cada uno de ustedes tiene la obligación de saber, todos y cada uno de ustedes tienen la obligación de saber y de instruirse, y el que no tuvo oportunidad antes, pues tiene que aprovechar esta oportunidad ahora para saber, para conocer los problemas, saber qué pasa en el mundo, de qué se trata, conocer de problemas políticos, sociales, económicos, de Cuba y de fuera de Cuba”[13].

La historia de la Revolución y de los CDR confirman que el pueblo hizo suya las orientaciones de Fidel y se convirtió en el más instruido política e ideológicamente y en el de mayor conciencia solidaria del mundo.

Otro de los momentos claves de “aquella noche eterna”, que marcaría en lo adelante el proceso revolucionario cubano, lo fue cuando explicó cómo debía ser  nuestra Revolución: “(…) debemos procurar que nuestra Revolución sea una obra acabada y una obra lo más perfecta posible”[14]. Los CDR y el pueblo supieron captar el mensaje, pues desde entonces, durante más de 60 años, no ha cesado la lucha por suprimir obstáculos, eliminar deficiencias, superar barreras y cualquier otra manifestación que impida que se cumplan los sueños de nuestro Comandante en Jefe.

Como puede apreciarse en este breve análisis del discurso pronunciado por Fidel el 28 de septiembre de 1960, ese día no solo nacieron los  Comités de Defensa de la Revolución para la vigilancia revolucionaria, sino como se demostró después, para convertirse en “un combativo, entusiasta, versátil e insustituible instrumento, en el que se apoyará siempre la Revolución para todas sus tarea”[15]

Las palabras  expresadas por Fidel para concluir su intervención requieren de un examen particular, pues ellas han inspirado al pueblo cubano en su lucha por ser libres, independientes y soberanos, derrotar el genocida bloqueo con el que los yanquis han querido destruirnos durante 60 años y desarticular todos los planes diversionistas con los que han tratado de desviarnos de la senda socialista que voluntariamente hemos emprendido.

Fieles a Fidel y como el mejor homenaje que en los combates  de hoy los Comités de Defensa de la Revolución le rinden a su fundador, ratifican con igual fuerza su compromiso de cumplir con lo expresado en esa gloriosa noche:

“(…) ¡Cada uno de nosotros somos soldados de la patria, no nos pertenecemos a nosotros mismos, pertenecemos a la patria! ¡No importa, no importa que cualquiera de nosotros caiga, lo que importa es que esa bandera se mantenga en alto, que la idea siga adelante! ¡que la patria viva!

Septiembre 2020

*Jorge Lrezcano Pérez, foi membro do Comitê Central, do Bureau do Partido Comunista de Cuba, membro do Conselho de Estado, foi o Coordenador Nacional dos Comitês de Defesa da Revolução (CDR), Vice-Presidente da Assembleia Nacional do Poder Popular e Embaixador de Cuba no Brasil entre 2000 e 2003

[1]Discursos de Fidel en aniversarios y eventos de los Comités de Defensa de la Revolución. Editorial Orbe, Ciudad de La Habana, 1977, p, 13

[2] Ibídem, p.16

[3] Ibídem, pp. 16 y 17

[4] Ibídem, p.17

[5] Ibídem, p.18

[6] Ibídem, p.20

[7] Ibídem, p.21

[8] Ibídem

[9] Ibídem, p.20

[10] Ibídem, p.18

[11] Ibídem, p. 19

[12] Ibídem, p.20

[13] Ibídem, p.22

[14] Ibídem, págs. 22 y 23

[15] Ibídem, p.324

 

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